El domingo 24 de febrero a las 8 de la mañana, el coronel Perón concurrió a votar a la calle Juncal 2691.
Por Nahuel Beibe
Secretario general de la Corriente Nacional Martín Fierro.
Hace 80 años, un 24 de febrero las urnas reventaron por primera vez de votos peronistas. A pesar de las amenazas patronales, las prebendas de último momento y los candados en las tranqueras, el pueblo sabía de qué se trataba: de un lado, un militar nacionalista que transformaba en realidad efectiva conquistas laborales largamente demandadas; del otro, un embajador yanqui apoyado por la sociedad rural y la partidocracia liberal de derecha e izquierda.
Secretario general de la Corriente Nacional Martín Fierro.
Hace 80 años, un 24 de febrero las urnas reventaron por primera vez de votos peronistas. A pesar de las amenazas patronales, las prebendas de último momento y los candados en las tranqueras, el pueblo sabía de qué se trataba: de un lado, un militar nacionalista que transformaba en realidad efectiva conquistas laborales largamente demandadas; del otro, un embajador yanqui apoyado por la sociedad rural y la partidocracia liberal de derecha e izquierda.
Sin embargo, no fueron las urnas las que abrieron las puertas de la nueva Argentina. Ellas reflejaron lo sucedido un año antes, el 17 de octubre de 1945, cuando las y los trabajadores copamos la Plaza de Mayo para liberar a Perón y poner en marcha la revolución justicialista que aún hoy sigue alumbrando nuestro compromiso militante.
El Partido Laborista triunfó con la fórmula Perón - Quijano y alcanzó el 54% de los votos.
Desde aquellos años felices, la oligarquía y sus empleados de turno han pretendido extirpar al peronismo del corazón del pueblo argentino. Lo han intentado todo y han fracasado: desde la proscripción, los fusilamientos y las desapariciones de nuestros compañeros y compañeras en tiempos de dictadura, hasta dejarnos reducidos a un partido liberal, como en las primeras décadas de la democracia, o anular nuestra capacidad transformadora por miedo a confrontar con el poder como nos sucedió en los últimos años.
Pero el peronismo siempre está volviendo. Vuelve cuando nos organizamos, cuando militamos, cuando resistimos. Vuelve cuando gobernamos para mejorar la vida de nuestro pueblo. Vuelve cuando la disyuntiva es liberación o dependencia. Vuelve cuando deja de ser nostalgia y se pone en marcha como derecho al futuro.
Pero el peronismo siempre está volviendo. Vuelve cuando nos organizamos, cuando militamos, cuando resistimos. Vuelve cuando gobernamos para mejorar la vida de nuestro pueblo. Vuelve cuando la disyuntiva es liberación o dependencia. Vuelve cuando deja de ser nostalgia y se pone en marcha como derecho al futuro.