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Volver a construir una patria donde el trabajo sea ordenador social y la dignidad de nuestro pueblo esté en el centro de la escena.

Por Walter Correa
Ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires. Dirigente de La Patria es el Otro

La Argentina atraviesa uno de los momentos más dramáticos de su historia reciente en materia de empleo, producción y derechos laborales. El modelo económico impulsado por el gobierno de Javier Milei no solo profundiza la recesión, la caída del salario y la destrucción del mercado interno: también busca disciplinar a la clase trabajadora, degradar sus condiciones de vida y debilitar toda forma de organización colectiva.

Detrás del discurso de la “libertad”, lo que avanza es un programa de concentración económica, desindustrialización y transferencia regresiva de ingresos. Cada pyme que cierra, cada puesto de trabajo que se pierde, cada derecho que se intenta recortar, expresa la verdadera naturaleza de este proyecto: una Argentina para pocos, con trabajadores precarizados, sin protección y sin horizonte de movilidad social ascendente: un proyecto de colonia.

Frente a ese modelo de ajuste, exclusión y saqueo, la Provincia de Buenos Aires representa hoy la principal contraparte política, social y productiva de la Argentina que Milei pretende imponer. Nuestra provincia sigue siendo el corazón industrial del país, el territorio donde se concentra buena parte de la producción, del trabajo argentino, de la capacidad tecnológica y de la fuerza social que históricamente empujó el desarrollo nacional.

Por eso, bajo la conducción del gobernador Axel Kicillof, la Provincia de Buenos Aires no solo resiste: propone. Defiende el empleo, sostiene la producción, articula con sindicatos, empresarios y universidades, y vuelve a poner en el centro una verdad histórica del peronismo: el sujeto social que transforma la realidad sigue siendo la clase trabajadora.

Desde el Ministerio de Trabajo de la Provincia asumimos esa tarea con una convicción clara: frente al individualismo libertario, más comunidad organizada; frente a la especulación financiera, más producción; frente a la crueldad social, más derechos.

"Detrás del discurso de la 'libertad', lo que avanza es un programa de concentración económica, desindustrialización y transferencia regresiva de ingresos"
En ese camino, estamos impulsando tres políticas estratégicas.

La primera es la instancia de conciliación laboral pre-judicial, una herramienta que promueve acuerdos entre trabajadores y empleadores antes de llegar a juicio. Se trata de un mecanismo ágil, transparente y eficaz, que protege derechos, brinda previsibilidad y desmonta la falsa narrativa de la supuesta “industria del juicio”, tantas veces utilizada para justificar la flexibilización laboral.

La segunda es la nueva ley para los trabajadores y trabajadoras de plataformas y aplicaciones, destinada a regular una actividad que la crisis convirtió en emblema de una nueva forma de precarización: la del trabajador autoexplotado bajo algoritmos y sin derechos. Queremos reconocer a ese nuevo sujeto social del mundo laboral, otorgarle derechos, protección y un marco legal acorde a la realidad del siglo XXI.

La tercera es el Consejo Provincial del Trabajo, recientemente lanzado como ámbito institucional de diálogo tripartito entre el Estado, las organizaciones sindicales y el sector empresario. Inspirado en la tradición productivista de Juan Domingo Perón y en la experiencia histórica del Congreso de la Producción y el Trabajo, este espacio busca debatir y proyectar el modelo productivo-industrial bonaerense que permita reponer, desde la Provincia, una perspectiva de Argentina industrial, con desarrollo tecno-científico, soberanía y justicia social.

No hay salida individual para la crisis. No habrá reconstrucción nacional sin industria, sin producción y sin trabajo. Y no habrá futuro para la Argentina sin una clase trabajadora organizada, protagonista y consciente de su papel histórico.

En tiempos de desintegración y ataque a lo común, la provincia de Buenos Aires, con Axel Kicillof a la cabeza, expresa una esperanza colectiva para el pueblo trabajador y para el conjunto del peronismo: la de volver a construir una patria donde el trabajo sea ordenador social, la producción sea destino nacional y la dignidad de nuestro pueblo vuelva a estar en el centro de la escena.