Imagen de Un ataque contra la clase trabajadora

\"¿Qué es lo que pretende Milei? A los que no tienen nada, bajarlos, y a los que tienen algo, dejarlos sin nada\", afirmó Axel.

En un contexto nacional de ofensiva contra los derechos conquistados, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, fue categórico al rechazar la reforma impulsada por el gobierno nacional. “Esta repugnante reforma laboral es una ley de precarización”, sentenció, dejando en claro que se trata de un intento de volver al pasado y borrar las conquistas históricas del movimiento obrero organizado.

Para Kicillof, no se trata solo de una discusión técnica o jurídica: estamos frente a un proyecto político que ataca de lleno los pilares de la justicia social, desconoce el valor de la comunidad organizada y pretende desarticular a los trabajadores, columna vertebral del movimiento. Las palabras del gobernador son una denuncia a la crueldad de este nuevo ataque al pueblo argentino que está llevando adelante Javier Milei con sus políticas de entrega y subordinación.

El propio gobernador bonaerense lo expresó con claridad: “Hay en Argentina trabajadores que tienen más derechos, que están formalizados o que tienen obra social y jubilación y otros que tienen muy poco o nada, ¿Qué es lo que pretende hacer Milei? A los que no tienen nada, bajarlos un poco, y a los que tienen algo, dejarlos sin nada”. Es una definición que expone el ajuste: igualar para abajo y destruir derechos. La reacción del gobernador no es simplemente una toma de posición coyuntural, sino una intervención en una disputa más profunda: la disputa por el sentido mismo del trabajo en la Argentina y del proyecto de país.

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“Esta repugnante reforma laboral es una ley de precarización”, denunció el gobernador.

En la misma línea, el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa afirmó: “La reforma laboral aprobada en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina es un ataque brutal contra la clase trabajadora. Es un intento de reinstalar un sistema pre-peronista en la Argentina, sin derechos ni conquistas”. Correa fue muy enfático en rechazar este nuevo ataque al pueblo trabajador y advirtió que la Provincia no será cómplice de ningún retroceso histórico. La expresión “pre-peronista” remite a una Argentina anterior a la ampliación de derechos, a una sociedad jerárquica en la que el trabajo no era un derecho sino una subordinación.

La mal llamada “modernización” busca dejar de concebir al trabajo como un derecho social para reducirlo a una mera variable mercantil. Pretende transformarlo en un costo a reducir, desconociendo que el trabajo es actividad fundante de lo humano, base de la dignidad y corazón de la comunidad organizada. Sin trabajo con derechos no hay justicia social ni proyecto nacional posible. Desde que asumió Milei, cada 4 minutos un argentino se queda sin trabajo y se funden 30 empresas por día. Este gobierno tiene un plan de exterminio del aparato productivo nacional que solo facilitará despidos masivos y más cierre de empresas, profundizando la desigualdad y el sufrimiento social.

Frente al ajuste, la entrega y la subordinación, el camino es claro: seguir luchando por un país federal, con salarios dignos y con más derechos. Con la fuerza de los 30 mil vamos a construir el país que  ellos soñaron y sobre las cenizas de los traidores construiremos la patria de los humildes.