Imagen de Nuestro pueblo no cambia de idea, lleva las banderas de Evita y de Perón

El acto se realizó en la Quinta de San Vicente, lugar emblemático donde descansan los restos del General Juan Domingo Perón.

En una jornada cargada de historia, emoción y mística peronista, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó este 17 de octubre el acto central por el Día de la Lealtad en la Quinta de San Vicente, lugar emblemático donde descansan los restos del General Juan Domingo Perón. Militantes, dirigentes y organizaciones del campo popular colmaron el predio para celebrar los 80 años de aquel día fundante del movimiento peronista.

Desde el histórico escenario, Kicillof comenzó su discurso reivindicando el significado profundo de la fecha: “Estamos hoy para conmemorar un hecho constitutivo, que cambió la historia de la Argentina. Estamos aquí para conmemorar los 80 años del 17 de octubre en donde una parte importante y central del pueblo argentino cobró fuerza y se convirtió en protagonista de nuestra historia”.

No fue un discurso más: fue un llamado a la memoria, a la militancia y a la defensa del pueblo en tiempos difíciles. Kicillof no esquivó la coyuntura y lanzó duras críticas al gobierno nacional encabezado por Javier Milei, al que responsabilizó por el deterioro social y económico que atraviesa la Argentina: “Llegamos a los 80 años en los que mil veces dieron por muerto al peronismo o intentaron destruirlo. Llegamos en una situación totalmente desastrosa desde el punto de vista democrático. La gente no llega a fin de mes, se ha endeudado y no puede pagar la cuota de la tarjeta, la cuota del banco, es una catástrofe social, es un desastre económico, productivo y laboral. Tiene un único responsable y se llama Javier Milei”.

Imagen secundaria de Nuestro pueblo no cambia de idea, lleva las banderas de Evita y de Perón

Kicillof encabezó el acto en el que participaron los candidatos a diputados Jorge Taiana y Juan Grabois.

"Tenemos que dedicarnos a construir con unidad, con conciencia, con responsabilidad, aquello que, en el año 27, va a devolver al peronismo a la casa de gobierno”.
El gobernador habló con el corazón en la mano. Su tono fue emotivo y firme, recordando a Perón y a Evita, y reivindicando la tarea cotidiana de gobierno como una forma concreta de honrar su legado: “Lo que hacemos desde el gobierno provincial es honrar a la bandera más importante que tiene el peronismo y se llama justicia social y se la debemos a quien descansa en este mausoleo y en esta quinta”.

En otro pasaje, subrayó la importancia política de las elecciones del 7 de septiembre, en las que el pueblo bonaerense le dio un mensaje claro al gobierno nacional: “En la provincia hacía 20 años que no se ganaba una elección intermedia. El 7 de septiembre el que le puso un límite a Milei fue el pueblo de la provincia de Buenos Aires en las urnas. Se rompió un mito y un hechizo con el que tenían engañados a los de acá y a los de afuera. Milei pregonaba que por primera vez el ajuste, la crueldad, el odio, el desprecio y la exclusión con él de presidente tenían apoyo popular. El 7 de septiembre ese hechizo se cayó, se rompió y se destruyó. Nuestro pueblo no cambia de idea, lleva las banderas de Evita y de Perón”.

Luego, Kicillof criticó nuevamente la entrega del gobierno de Milei a los Estados Unidos y señaló que a Trump le mienten y que está mal asesorado: “Le dicen que por un puñado de dólares en este país se va a erradicar lo que ellos consideran una amenaza, un enemigo, que es el peronismo. Yo le quiero decir, 80 años después de aquel histórico 17 de octubre, que Perón, al representar a los que necesitaban, a los olvidados, a los descamisados, cambió el idioma argentino. En argentina la dignidad se llama peronismo”.

Tercer imagen de la nota Nuestro pueblo no cambia de idea, lleva las banderas de Evita y de Perón

"A partir del 26 de octubre hay que dedicarse incansablemente a darle a nuestro pueblo una alternativa a esta derecha y ultraderecha insensible y cruel".

El cierre del acto fue una arenga a la militancia, una convocatoria a redoblar los esfuerzos de cara a las elecciones nacionales, con la convicción de que es el pueblo el que debe ponerle freno a la entrega y al ajuste: “El 26 de octubre ya no solo va a opinar en las urnas nuestro pueblo sobre esta política de hambre y de destrucción de nuestro tejido productivo, de nuestra educación, de nuestra salud y de nuestros derechos. También va a opinar el pueblo bonaerense sobre la cuestión de la soberanía. Este 26 de octubre, en este último impulso, tenemos que dejar bien claro que al gobierno de Milei se le pone un límite en las urnas y con el voto”.

Finalmente, Kicillof dejó un mensaje de unidad, esperanza y compromiso, trazando el horizonte del proyecto nacional y popular: “a partir del 26 de octubre hay que dedicarse incansablemente a darle a nuestro pueblo una alternativa a esta derecha y ultraderecha insensible, cruel; tenemos que dedicarnos a construir con unidad, con conciencia, con responsabilidad, aquello que, en el año 27, va a devolver al peronismo a la casa de gobierno”.

Con esas palabras y el compromiso de que el peronismo vuelva a la Casa Rosada a partir de 2027 para construir la felicidad del pueblo, el gobernador cerró un acto que fue mucho más que una conmemoración: fue una reafirmación del camino hacia la soberanía política, la independencia económica y la justicia social.